Fuente de las Arpías o del niño de la espina

Fuente del Espinario o de las Harpías

También conocida como “El Negrillo”, “El Espinario”, “Las Arpías” y la “Fuente de los Cuatro Reinos”.

Mandada crear por Felipe III, posee un pretil cuadrado de piedra jaspe con una columna corintia en cada esquina. En el centro hay un pedestal con una taza sobre la cual descansa un joven atleta, en actitud de sacarse una espina clavada en su pie izquierdo, copia de un original que se encuentra en el Vaticano cuyo vaciado fue traído desde Italia por Velázquez. La figura es de bronce lo que hace que se la conozca por el sobrenombre de “El Negrillo”. Está flanqueada por cuatro columnas de mármol gris con capiteles corintios coronados por las Arpías* Aelo, Celeno, Ocipite y Pogarde con tres surtidores cada una saliendo de la boca y los pechos que despiden agua hacia la parte central. En 2010 se retiró la escultura original para muestra en diversas exposiciones, desde entonces su lugar lo ocupa una copia de material sintético.

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Obra de Juan Fernández y Pedro de Garay, se alzó entre 1615-1617, y desde la década de 1660, se remata con la escultura de bronce del Niño de la Espina. Las esquinas de la plaza están reforzadas escultóricamente por nichos diseñados por Sabatini y realizados en 1782, formados por cuatro columnas de mármol de estilo jonico, con cuarto de esfera más frontón y figuras de amorcillos en plomo desde 1867, actualmente sustituidos por casquetes de hierro al deteriorarse estas piezas.

En las esquinas de la plaza en la que se encuentra la fuente hay unos nichos. En un principio eran de madera pero fueron reconstruidos en piedra de Colmenar; los bancos y las columnas en mármol blanco, según diseño de Sabatini. A estos nichos se debe uno de sus sobrenombres: “los Cuatro Reinos”. Antiguamente, la plazoleta en la que se halla esta fuente contaba a su vez con un cenador en cada esquina, con tres bancos y cuatro columnas de orden jónico de 1783, que sujetaban un cascarón de madera y plomo, desmontados en 1867 al dañarse uno de ellos por la caída de un árbol.

Persecución de las Harpías

La persecución de las Harpías (las Harpias perseguidas por Gethes y Calays)
Erasmus Quellinus – Museo del Prado.

Detalles de la fuente

(*) En la mitología griega, las Harpías o Arpías eran inicialmente seres con apariencia de hermosas mujeres aladas, cuyo cometido principal era hacer cumplir el castigo impuesto por Zeus a Fineo: valiéndose de su capacidad de volar, robaban continuamente la comida de aquel antes de que pudiera tomarla.

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