Fuente de Apolo / Vertumno

Fuente de Vertumno
Ubicada en el Jardín de La Isla parece no ser Apolo, sino la divinad romana de origen etrusco Vertumno. Dios de la germinación y de la madurez de los frutos, poseía el don de adoptar la forma que deseara. Vertumno personifica la mutación de la vegetación durante el transcurso de las estaciones así como la idea del cambio, de las variaciones y la perdurabilidad de las cosas. Esta fuente puede simbolizar la riqueza de la huerta de Aranjuez. Los atributos que presenta son en el “Cuerno de la Abundancia” y su cabeza está adornada con una corona de frutas, Apolo tendría una corona de laurel. Además en su brazo derecho lleva un cesto de frutas recolectadas, cuando a Apolo se le representa sosteniendo una lira. Detrás de la figura hay un dragón alado al que pisa con su pie izquierdo. La confusión con Apolo puede deberse a la representación de una figura masculina joven y hermosa.

 

Realizada en mármol de Carrara. Se cree que es obra del escultor italiano Miguel Ángel Naccherino, de acuerdo a los diseños del arquitecto Juan Bautista Toledo. Alrededor de la fuente y ocupando los paños no ocupados por las entradas a los paseos, se encuentran unos bancos diseñados por Sabatini en el s.XVIII. La iconografía de la fuente no se limita a una figura principal. La pila, de forma octagonal, está decorada en sus vértices con cabezas de águila y unas garras que según dicen sustentaban a niños montados sobre delfines, aunque realmente no se sabe que fue de estas piezas. En cuatro caras de las caras exteriores hay escudos de la Casa Real y unos bajorelieves que representan algunos episodios de la vida de Hércules. Dos de los episodios los hemos visto en otras fuentes de Aranjuez: el enfrentamiento con el león de Nemea y con la hidra de Lerna. Los otros dos aluden a sus enfrentamientos con los centauros, seres mezcla de hombre y caballo, dominados en ocasiones por un temperamento brutal e irrefrenable.

Hércules - León de Nemea
Hércules - Hidra de Lerna
Hércules - Centauro Folo
Hércules - Centauro Naso

En el primero, se relata cuando Hércules fue acogido por el centauro Folo, quien en la cena lo agasajó con un vino exquisito. Los demás centauros enloquecieron, ya fuera embriagados sólo por el olor o envidiosos al verse privados de ese vino, y los atacaron. El héroe consiguió ahuyentarlos, pero Folo se hirió accidentalmente con una de las flechas envenenadas del héroe y murió.

El otro relieve recoge su lucha contra el centauro Neso, que con el pretexto de ayudar a Deyanira, esposa de Hércules, a cruzar un rí­o sobre su grupa, intentó violarla. El héroe, alertado por los gritos de la muchacha, hirió con sus flechas al centauro y le causó la muerte, pero antes de morir, Neso convenció a Deyanira de que su sangre, mezclada con el veneno de las flechas, era un filtro amoroso que le permitirí­a recobrar el amor de su esposo, en el caso de que éste alguna vez se desvaneciese. Cuando Hércules, al cabo de los años, regresó a palacio con una amante después de una de sus aventuras, Deyanira le ofreció como presente una túnica empapada con la sangre de Neso. Tan pronto como el héroe se vistió con ella, sintió cómo su piel se abrasaba bajo la tela que se adherí­a a su cuerpo. De esta forma el centauro cobró su venganza y el héroe murió, presa de terribles dolores.

 

Vertumno y Pomona

Vertumno y Pomona. Pedro Pablo Rubens – Museo del Prado.

Pomona era, en la mitología romana, la diosa de la fruta, y por extensión de los árboles frutales, los jardines y las huertas. Era una diosa únicamente romana, y se asocia generalmente con la abundancia, particularmente con la floración de los árboles. Según Ovidio, habría sido asediada por varias divinidades de la selva, entra ellas los Sátiros, pero sólo el dios Vertumno la habría amado de veras, la habría cortejado largamente y al final se habría unido a ella. Éste se valió de un ardid para acercarse y hablarle: disfrazado como una vieja mujer, fue a felicitarla por las frutas de sus árboles y la abrazó de buen corazón. Entonces, le mostró un olmo enlazado por una vid y comenzó a defender la causa del amor.


Detalles de la fuente

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